18°
Domingo 19 de Mayo de  2019  | 05:31 hs - Edición Nº 4162
Recuerde explorar nuestro archivo de noticias
SAN PEDRO

Descubren restos fosilizados de un oso gigante de 700 mil años de antigüedad

Se trata de un ejemplar de la especie de Arctotherium angustidens, la cual representa a los osos más gigantes que hayan existido. Los investigadores destacan el asombroso estado de conservación del cráneo y las dos ramas mandibulares de este nuevo espécimen de San Pedro.

Descubren restos fosilizados de un oso gigante de 700 mil años de antigüedad

(de izq a der) Matías Swistun, José Luis Aguilar, Fausto Capre, muestran el cráneo y la mandíbula, del ejemplar hallado en San Pedro. Foto CTyS-UNLaM/ InfoGEI

(de izq a der) Matías Swistun, José Luis Aguilar, Fausto Capre, muestran el cráneo y la mandíbula, del ejemplar hallado en San Pedro. Foto CTyS-UNLaM/ InfoGEI

El doctor Leopoldo Soibelzon, investigador del Museo de La Plata y del CONICET, en diálogo con la Agencia CTyS-UNLaM, sostuvo que “se trata de un oso de gran tamaño de la especie Arctotherium angustidens, cuyos ejemplares más grandes, en posición erguida, podían alcanzar hasta 4,5 metros de altura”.

Soibelzon fue quien presentó en sociedad al ejemplar de oso más grande del mundo en 2011. En tanto, este nuevo ejemplar de San Pedro fue identificado como un macho joven que pesaba unos 800 kilos al momento de morir y que habría medido aproximadamente 2,5 metros de altura parado en dos patas.

El experto en el estudio de osos gigantes destacó que “el cráneo y la mandíbula de este nuevo ejemplar de San Pedro están increíblemente preservados, en tanto que también se encontró parte de su pelvis, el fragmento de uno de sus húmeros, parte de uno de sus radios y seis vértebras articuladas”.

Conservación

El director del Museo de San Pedro, José Luis Aguilar, quien realizó este hallazgo junto Matías Swistun y Julio Simonini, coincidió en que “es impresionante el estado de preservación del cráneo junto a sus dos ramas mandibulares, las cuales han conservado todas sus piezas dentales, lo cual lo convierte en un ejemplar excepcional”.

“El cráneo de esta bestia es realmente asombroso en cuanto a tamaño y estado de conservación”, afirmó Aguilar. Y precisó: “Tiene colmillos de unos 6 centímetros de longitud, los cuales son fuertes, compactos, puntiagudos y estaban preparados para desgarrar la carne de sus presas”.

“Las mandíbulas también conservan su par de colmillos, los cuales tienen 4,5 centímetros de largo, mientras que los molares de este oso estaban bien adaptados para cortar y para destrozar el tejido muscular y los huesos de los animales de los cuales se alimentaban”, contó el director.

Colaboración

Aguilar valoró que, para la concreción de este hallazgo, fue determinante la colaboración del maquinista Fausto Capre de la empresa Tosquera San Pedro SA, propietaria de este sitio.

“Fue posible ver los restos de este ejemplar que caminó la región pampeana hace unos 700 mil años gracias al accionar de la excavadora para la extracción de tosca a nueve metros de profundidad”, mencionó.

A dicha profundidad, se ha detectado una capa sedimentaria con contiene restos de un antiguo pantano. Aguilar explicó que “algunos de los grandes animales que cazaban o que se acercaban para beber agua, quedaban atrapados en ese fango, en ese lodo, y es por ello que, desde hace un tiempo, venimos realizando diversos hallazgos en ese sitio”.

El carnívoro más poderoso del Pleistoceno

Los Arctotherium angustidens de mayor tamaño alcanzaban una medida mayor a la que se había estimado en 2011 cuando el doctor Soibelzon presentó al ejemplar más gigantesco. En tanto, la fuerza de la mordida de estos osos de tamaño bestial era de unos 225 kilogramos en la zona de los molares.

Estos molares poseían crestas cortantes y cúspides bien marcadas que revelan una dieta omnívora, pero con una fuerte tendencia al consumo de carne y de hueso de animales que obtenían de su propia caza, pero también al disputarle sus presas a otros carnívoros como por ejemplo a los tigres dientes de sable.

Materiales hallados

José Luis Aguilar contó a la Agencia CTyS-UNLaM que, a partir de un trabajo junto a uno de los laboratorios del Centro de Ecología Aplicada de Litoral de Corrientes, se han identificado esporas y granos de polen de ciertos hongos, algas y algunos vegetales en el sedimento donde fueron encontrados los restos de este oso.

“Ello nos permite saber que este oso gigante habitó en un ambiente de estepa formado por plantas herbáceas, con suelo algo arenoso y siempre con cuerpos de agua cercanos”, relató el director del Museo.

El doctor Soilbelzon indicó que “estos osos vivieron en la región pampeana hasta hace unos 500 mil años”. En tanto, la llegada de los osos a Sudamérica fue posible a partir de que, hace unos 3 millones de años atrás, cuando se elevó el istmo de Panamá, estos animales terrestres pudieron arribar desde Norteamérica. (InfoGEI)Jd

Comentarios Libres